Separa materiales de mano de obra y añade costos logísticos como acopios, elevaciones, contenedores y limpieza. Esta transparencia revela dónde están los verdaderos impulsores del gasto y te permite negociar rendimientos, optimizar compras al por mayor y planificar entregas escalonadas, evitando retrasos, desperdicios y sobreprecios por urgencias innecesarias.
Incluye licencias municipales, tasas de residuos, visados técnicos, seguros de responsabilidad y posibles inspecciones durante la obra. Son rubros frecuentemente olvidados que, al no contemplarse, erosionan contingencias planificadas. Calendariar estos costos y plazos reduce cuellos de botella y te da visibilidad para sincronizar contratistas, inspecciones y pagos con seguridad.
Exige a los oferentes presupuestos con el mismo desglose, calidades y mediciones. Normaliza partidas y especificaciones mínimas para evitar trampas de precio. Al evaluar, pondera reputación, garantías y plazos, no solo números. Documenta aclaraciones por escrito y usa hojas comparativas que muestren diferencias reales, facilitando decisiones justas y defendibles.
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